Diario del viaje a Japón: Kobe

Salimos dirección Kansai preparados para el viaje más largo que habíamos hecho nunca. Por delante teníamos 12 horas de vuelo, a los que se sumaría una corta escala en Charles de Gaulle y un trayecto en taxi desde Osaka para finalmente llegar a nuestro primer destino, Kobe.

 

aeropuerto Charles de Gaulle
Nuestra puerta de embarque en Charles de Gaulle

Kobe

Pasamos un par de días visitando esta ciudad. La conocíamos por poco más que la denominación de origen de su carne pero en realidad tiene mucho que ofrecer. Es una de las ciudades más grandes y más modernas de Japón, en parte porque ha sido destruida en varias ocasiones debido a guerras e incluso a un terremoto que sufrió en el 95.

Gran Puente de Akashi Kaikyō

Este puente tiene varios records del mundo por su altura y tamaño.  Es una obra de ingeniería impresionante sobre la que hay multitud de documentales.

Un paseo por sus alrededores desde luego no te deja indiferente, puedes ver una sección de los enormes cables que soportan la estructura, o, si el vértigo te lo permite, subir a una sección peatonal del puente cuyo suelo está acristalado.

 

 

 

 

Torre del puerto

 

Otro de los puntos de referencia de la ciudad es su peculiar torre roja, con forma de tsuzumi.  Nosotros dedicamos una noche a pasear por el puerto, y creo que es la mejor hora del día para disfrutar de la iluminación de la zona.

Tetsujin

En el distrito de Nagata nos encontramos con Tetsujin, un robot de 18 metros de altura que merece la pena visitar. Pertenece a un manga/anime muy famoso de los 50, que sentó las bases de lo que después sería el género mecha. El monumento fue construido para potenciar el turismo en una de las áreas más castigadas por el terremoto del 95 ya que  Yokoyama, su autor, era de allí.

Y … no te pierdas el ambiente de la ciudad

Decidas lo que decidas visitar en Kobe, no pierdas la oportunidad de callejear por china town y el resto de zonas comerciales. Nosotros encontramos muchos callejones que te sumergen en ese ambiente lúgubre, decadente y a la vez moderno que tantas películas de ciencia ficción han emulado. El ciberpunk no sólo se respira en ciudades como Osaka o Tokio, con su calle de los Yakitoris.

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